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viernes, 8 de junio de 2012

La liga marroquí habla español


El Atlético Tetuán gana el campeonato local bajo el lema «Siempre hay una primera vez». El 24 de julio recibe al Real Madrid, que abre temporada en Tánger



«Siempre hay una primera vez». Bajo este lema, así, en castellano, se ha proclamado por vez primera campeón de la Liga de Marruecos, conocida como la Botola, el Atlético Tetuán. El equipo, que en 2012 celebra su noventa aniversario, ha superado a equipos más potentes de las grandes ciudades como Rabat o Casablanca. Fue el lunes 28 de mayo cuando la victoria en la capital ante el FUS de Rabat les proclamó vencedores.
Miles de personas acompañaron al equipo en ese viaje de 300 kilómetros para disputar el que fue último y decisivo encuentro. Hasta 30.000, según los datos que ofrece la FIFA, que lo califica de «récord de desplazamiento de aficionados en la historia del fútbol marroquí».
Pero muchos más salieron a recibirles cuando volvieron a casa triunfales en un autobús descapotable de dos pisos de la compañía española Alsa, que navegó entre el júbilo desatado cuando llegó a la plaza central de la ciudad, la todavía conocida como plaza Primo, en recuerdo Primo de Rivera, donde aun se levanta señorial una gran iglesia de la época con su cruz y su campanario.
El vehículo había sido «tuneado» con lonas para la ocasión en las que se podía leer la palabra«campeones», que no dejó de ser coreada, también en castellano junto a los tradicionales«olés». El «Siempre hay una primera vez» podía leerse en el autobús y hasta en la camiseta que llevó cada uno de los jugadores cuando recogieron el trofeo que les acredita como ganadores de la Botola, que por primera vez este año ha sido declarado campeonato profesional.
La Liga marroquí habla español

Las calles de Tetuán fueron una fiesta con el regreso del equipo local como campeón
Fue en 1922, ya bajo las autoridades españolas del protectorado, cuando la fusión de varios clubes locales hizo ver la luz a este equipo, que adoptó el nombre de Atlético Tetuán en 1933. En los archivos locales todavía se ven los recortes de prensa de la época con las fotos de los jugadores alzando el brazo en honor a Franco.

Ascenso a la Primera División española

La gloria llegó con el ascenso a la Primera División española en la temporada 1951 y 1952. Victorias como las cosechadas ante el Atlético de Madrid o el Racing de Santander no impidieron que el Atlético Tetuán quedara el último, lo que les empujó al descenso.
Eso sí, para la historia del deporte local quedará la fecha del 5 de enero de 1952. Aquella tarde jugó en la que era capital del protectorado el Real Madrid. Todos en la ciudad recuerdan con orgullo el empate a tres tantos con el que los locales salvaron la cara ante el que, sin duda, era el mejor equipo de España.
Cuatro años después, en 1956, el protectorado llegó a su fin y Marruecos se independizó. El Atlético Tetuán, que hoy oficialmente se llama Mogreb Atlético Tetuán (MAT), empezó a disputar la liga local después de que muchos de sus integrantes dieran el salto a la vecina Ceuta.
El MAT, además de compartir colores, mantiene un estrecho vínculo con el Atlético de Madrid. El hermanamiento fue más allá cuando en 2007 los tetuaníes y los colchoneros firmaron un acuerdo y desde entonces el equipo madrileño se hace cargo de una escuela de fútbol en Tetuán.
La Liga marroquí habla español
Los tetuaníes salieron a esperar al equipo a las afueras de la ciudad
Se cumplen ahora sesenta años desde que se disputara aquel mítico partido con el Real Madrid y, seguramente por casualidades del destino, el enfrentamiento va a volver a repetirse. El campeón de la Liga española abrirá sus partidos de pretemporada el próximo 24 de julio en el nuevo estado de Tánger frente al Atlético Tetuán.
Será un partido amistoso y veraniego que seguramente no levante demasiado interés en el lado español, pero en Marruecos se desatará la pasión y muchos sentirán cómo se remueven los cimientos de la historia del fútbol.

También el Barça

Y solo cuatro días después, en ese mismo estado tangerino con capacidad para 45.000 espectadores, será el turno del Fútbol Club Barcelona, que se enfrentará a una selección de jugadores marroquíes.
El Barça jugó por primera vez en Marruecos en 1952. Fue durante aquella temporada del ascenso del Tetuán. El último partido que los blaugranas disputaron en el reino alauí fue en 1974, hace 38 años. Será otro sueño hecho realidad para los cientos de miles de aficionados que le siguen, no menos que los seguidores madridistas.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cuando España tuvo su campeonato de Marruecos


Hubo un tiempo en que nuestro fútbol tuvo su federación territorial africana. Y hasta existió un club español representando entre los grandes de nuestra 1ª División a Tetuán, ciudad marroquí hoy día. Como esto sucediese hace ya mucho, en la época del Protectorado, y probablemente resulte semidesconocido para el aficionado medio de nuestra época, bueno será dedicarle un vistazo.
En 1912, un acuerdo político entre Francia y España dividió el territorio marroquí en dos Zonas de Protectorado: el Norte, una lengua estrecha, montañosa y no muy rica, correspondió a España; el Centro y Sur, franja mucho más amplia, con extensas áreas despobladas aunque mejor dotadas de materias primas, vio ondear la bandera francesa. En el Protectorado Francés se hallaban las viejas Ciudades Imperiales marroquíes, hoy objeto de peregrinaje turístico (Fez, Meknes, Rabat y Marrakech). En el Español brillaba con luz propia Tánger, gracias sobre todo a su condición de puerto franco, al comercio convencional que de ello derivaba, o a sus comprensibles secuelas en forma de trapicheo y  contrabando. Tanto la parte española como la francesa fueron sacudidas durante años por un rosario de guerras, levantamientos y escaramuzas, pues los marroquíes, cuya opinión nadie se molestó en sondear, distaron mucho de aceptar tranquilamente aquella dominación. Por cuanto al Marruecos Español se refiere, la pacificación no se produjo hasta 1927, aunque Tetuán hubiese sido ocupada en 1913 y Xauen en 1920.
Para entonces, el fútbol no era un deporte desconocido al otro lado del estrecho. Ceuta y Melilla, las dos plazas de soberanía española, se enorgullecían de poseer su par de clubes representativos. Madrugó más Melilla, con la constitución en 1912 del Sporting Melillense. Queda constancia de ello porque en setiembre de ese año, al programarse una exhibición del aviador francés Mauvais como plato fuerte de los festejos patronales, la muchachada del Sporting también quiso unirse a los acontecimientos, incrustando un “match” de “foot-ball” entre sus equipos A y B en terrenos de la Sociedad Hípica. Los ceutíes aún debieron esperar un poco para ver fútbol, puesto que el Ceuta Sport no habría de constituirse hasta 1919. Justo dos años antes, en 1917, se creaba la Asociación Africana de Clubs de Fútbol, con sede y primer campeonato en Melilla. La entidad triunfadora en esa edición inaugural fue el Reina Victoria Eugenia (camiseta amarilla y negra, a listas horizontales, muy a la inglesa, y pantalón blanco). Los demás componentes de aquel torneo, reducido al ámbito melillense, fueron: San Fernando (camisetas blanquiverdes y pantalón blanco), Iris (camisetas rojas) y Santa Bárbara, cuya equipación, al menos para quien suscribe, continúa siendo un misterio. Ese primer campeón, animado, quizás, por su cosecha de laureles, se embarcó en la primera gira peninsular de que existe constancia en el fútbol norteafricano. Los públicos de Madrid, Barcelona y Valencia, tuvieron ocasión de verlos desempeñar un digno papel, según contaron al regreso.
Otros clubes fueron añadiéndose a los citados: el Racing, el Fortuna, el C. D. España y Unión Juventud de Melilla, por ejemplo, aparte de equipos militares como el de Sanidad o el de la Sociedad Hípica. La actividad deportiva tuvo que ser suspendida coyunturalmente, coincidiendo con el estallido de las más sanguinarias revueltas cabileñas (la de 1921, sobre todo). Pero el fútbol ya había arraigado. Y gracias a los jugadores peninsulares de tronío que eran destinados al Norte de África para cumplir sus deberes militares, en Ceuta y Melilla pudieron disfrutar de lo lindo. Aguirregoitia (Arenas de Guecho), Prats (Baracaldo, que debutaría como internacional en 1927), Arrillaga (Real Sociedad de San Sebastián), Santiuste (Racing de Santander), Conrado Portas (Español de Barcelona y también internacional), fueron sólo algunos de ellos.
No parece, de cualquier modo, que el público del Protectorado, o al menos buena parte del mismo, estuviese muy al corriente sobre la realidad del fútbol. Eso se desprende de la crónica recogida por el “Telegrama del Rif”, periódico melillense, con ocasión de la visita que el gran Ricardo Zamora hiciese a la plaza para disputar el 4 de setiembre de 1927 un “bolo” de exhibición. “El Divino” fue recibido como el ídolo que era, claro está, no sólo entre ovaciones y vítores, sino hasta el extremo de que el ferry a Málaga partió de Melilla con dos horas de retraso, porque el guardameta estaba arbitrando un combate de boxeo. Pero lo más curioso se desarrolló durante la disputa del partido. Parte del respetable abroncó a los jugadores del combinado cuyo portal defendía Zamora, por su empeño en evitar que los contrarios disparasen. Si no chutaban a gol, obviamente no podrían deleitarse con las “palomitas” del ilustre.
El 3 de enero de 1931, cuando el régimen monárquico comenzaba a dar síntomas de desmoronamiento, la Asociación Africana dio paso a una naciente Federación de Fútbol Hispanomarroquí, presidida por D. Luis Sánchez Urdazpal. Dicha Federación coordinaría todo el fútbol del Protectorado Español, así como de las ciudades de Ceuta y Melilla, y tendría su sede en Ceuta. Sorprende, y no poco, el “traslado” federativo, considerando que durante aquellos años solían destacar la fuerza y pujanza de los equipos orientales. O sea, los de Melilla. A buen seguro Ceuta contó con la habilidad de Sánchez Urdazpal, quien se mantuvo en el cargo durante nada menos que 15 años.
Es mucho lo que el fútbol norteafricano debe a aquel hombre tenaz. Gracias a su insistencia, la Federación Española consintió al término del ejercicio 1935-36 que el fútbol hispanomarroquí tuviera su representación en la 2ª División estatal. La Guerra Civil, empero, retrasaría dicha circunstancia.
Para entonces habían ido surgiendo un buen puñado de clubes por todo el Norte marroquí del Protectorado. En Tetúan destacaban el Hispano Marroquí, el Tetuán F. C, y el Sporting, a los que en 1925 se unieron  la Sociedad Deportiva España y el Tetuán Sport. Pero aún faltaba por nacer el más grande: el Atlético de Tetuán. Y para su gestación contribuyó decisivamente el traslado profesional del entonces teniente Fernando Fuertes de Villavicencio.
Fernando Fuertes había jugado en el Athletic de Madrid cuando sus obligaciones militares y Luis Olaso se lo permitían, que no era demasiado a menudo. Luis Olaso, optante a su misma demarcación de extremo izquierdo, acabó cerrándole el paso a la titularidad. Para poder jugar, Fuertes de Villavicencio estampó su firma en la ficha del Racing madrileño, donde el puesto de extremo zurdo solía ser ocupado por Luis Prieto Cerezo, hijo del célebre político socialista Indalecio Prieto. En Tetuán, con la ayuda de unos pocos militares y varios soldados de reemplazo, tardó poco en crear (marzo de 1933) el Athletic Club de Tetuán. Sus colores rojiblancos constituían un claro homenaje al Athletic madrileño, y su escudo, obra del bilbaíno José Bacigalupe, estaba muy inspirado en el del otro Athletic, el de Bilbao.
La temporada 1933-34 ese recién nacido Athletic tetuaní ascendería de Segunda a Primera Categoría Regional. Una campaña bastó a sus hombres para tomar el pulso a la nueva división, porque la siguiente, última temporada de preguerra (1935-36) concluyeron el torneo invictos. Aquella primera plaza proporcionaba el derecho a participar en el Campeonato de España (la Copa), donde eliminaron al Tenerife y sucumbieron ante el Malacitano, por entonces máximo exponente futbolístico de Málaga. Además, gracias a las gestiones del eficaz y bien relacionado Sánchez Urdazpal, el campeonato hispanomarroquí garantizaba una plaza en la 2ª División Nacional, conforme quedó apuntado.
El estallido de la Guerra Civil demoró el debut norteafricano en nuestra 2ª División. Pero la temporada 1935-36 no se despidió sin que la Federación Hispanomarroquí organizase su primer partido “internacional”, donde los del Protectorado Español vencieron por 4-1 al Marruecos Francés. Aquella escuadra estuvo compuesta por jugadores del Athletic tetuaní, Ceuta, España de Tánger y Español de Tetuán.
Con la paz, entre exiliados a Francia o América, purgas, sufrimiento en los insalubres campos de concentración y miedo a los ajustes de cuentas, el Athletic, reconvertido pronto en Atlético, por imperativo franquista, debería haber reaparecido en 2ª. Pero ante su situación calamitosa, sin dinero ni futbolistas, con un terreno de juego impracticable, su directiva optó por la prudente renuncia. Los del otro lado del estrecho seguían sin representación oficial en el Campeonato Nacional, después de todo. La decepción, sin embargo, duraría poco. Fruto de la reestructuración futbolística llevada a cabo por el ente federativo estatal, que entre otras cosas supuso recuperar la fenecida 3ª División, el Ceuta Sport pudo batirse en el fútbol de bronce la campaña 1940-41.
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Francisco Lesmes, probablemente el mejor central español de su época, intransferible para un muy bien armado Real Valladolid, se hizo profesional en el Atlético de Tetuán.
 Para el ejercicio 1942-43 el Campeonato Hispanomarroquí, disputado en dos grupos, pasó a denominarse Campeonato de Marruecos. Los dos mejor clasificados de cada grupo afrontaban una fase final. Y aquel año, los clasificados fueron Atlético de Tetuán y África Ceutí (zona occidental) y Melilla C. F. y Unión Juventud Español de Melilla (oriental). Los tetuaníes, campeones de esa liguilla, por fin conquistaban la 3ª División. La campaña siguiente ya se disputó el torneo en un único grupo, y su campeón, la U. D. Melilla, se encaramaba también a 3ª.
Ceuta vería a su club por primera vez en 2ª División el ya lejano 1942. Melilla debió esperar hasta 1950-51 para seguirles la estela. El Atlético de Tetuán  había dado ese mismo paso en 1949-50, y todavía debutaría entre los más grandes el 9 de setiembre de 1951 (temporada 1951-52) frente al Real Zaragoza. Varios jugadores utilizaron el club tetuaní como trampolín hacia entidades más poderosas, e incluso hacia el internacionalato. Los hermanos Lesmes, Ramón Martínez “Ramoní”, Román Matito… Y algún otro, como el marroquí de raza negra “Chicha”, pudo haberlo hecho, pues el Barcelona de Kubala, Ramallets, Basora o Biosca, puso en ello todo su empeño. “Chicha”, tan genial como desprendido, tan buen hombre que ni sabía moverse bien por la vida, renunció a salir de su Marruecos natal, probablemente porque el horizonte peninsular se le antojaba demasiado grande. Salvando las distancias de cultura y época, podría cuadrarle cualquier comparación con “Mágico” González, otro astro intermitente al que en la “Tacita de Plata” otorgaron cetro y corona.
La referencia a “Chicha” exige alguna aclaración, puesto que los clubes norteafricanos gozaban de un curioso, aunque lógico privilegio: el de alinear a jóvenes marroquíes, incluso en tiempos de cierre fronterizo para el mercado importador. Negarles esa posibilidad hubiese equivalido a injusticia, si no a flagrante “apartheid”. De ese modo, casi dos docenas de “extranjeros” trotaron por nuestros campos en categoría nacional, cuando ni los sudamericanos podían hacerlo.
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Rafael Lesmes. Del fútbol norteafricano al Valladolid, y de éste al Real Madrid que Alfredo Di Stéfano hizo inmenso.
 Los tiempos cambiaban. El colonialismo formaba parte del pasado. Los británicos, muy debilitados por la II Guerra Mundial, perdieron la India, su joya de la corona, el 15 de agosto de 1947, y muchos pueblos sin patria ni gobierno comenzaron a mirarse en aquel espejo. África también quiso despertar. Tímidamente al principio, con sangre y mucho encono después. Los franceses, tratando de mantenerse en Marruecos a toda costa, destronaron al sultán Mohamed Ben Yusuf para colocar en su puesto a Muley Ben Arafa, pura marioneta gala. El gobierno español estuvo desde el principio en desacuerdo con la fechoría, y ello evitó en la franja norte las manifestaciones y atentados del área francesa, que a la postre concluyeron con la restitución del sultanato al depuesto y la formación de un gobierno provisional, nacionalista, como puente hacia la independencia. España tuvo que secundar esa fórmula. El 13 de enero de 1956, el Consejo de Ministros franquista acordaba iniciar negociaciones para la independencia de Marruecos, culminadas tres meses después. Desde ese instante ya no hubo Protectorado, y sin éste carecía de sentido una Federación Hispanomarroquí. Muchos españoles residentes en Tetuán pusieron rumbo hacia Ceuta, en tanto otros muchos “tangerinos” cruzaban el estrecho para desembarcar el Algeciras. Justo el mismo camino que siguieron los clubes más señeros de ambas ciudades.
El fútbol español había acogido en categoría nacional al C. D. Alcázar, de Alcazarquivir; C. D. Pescadores, de Alhucemas; Imperio Riffien, de Fnideq; Larache C. F.,  de Larache; C. D. Alcazaba, Escuelas Hispano Árabes, U. D. España, Maghreb El-Aksa, U. D. Sevillana y U. D. Tangerina, todos ellos de Tánger; y Español C. F y Atlético de Tetuán, de esta última localidad. El 10 de julio de 1956, el Atlético tetuaní se fusionó con la S. D. Ceuta, campeona de su grupo en 3ª División, pero fracasada en el intento de encaramarse a 2ª. De ese modo, el neonato Atlético de Ceuta competiría en la división de plata, al tiempo que se veía reforzado con los mejores hombres de ambas plantillas. La U. D. España de Tánger haría otro tanto con el Algeciras C. F., dando lugar al efímero España de Algeciras. Y el Club Atlético Algeciras sería fruto de la fusión de una modesta entidad local con el Larache C. F.    
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Román Matito, otro internacional español “hecho” en el Protectorado.
 Todo parecía haberse resuelto, respecto al fútbol hispanomarroquí. Pero en lo tocante a Ceuta y Melilla los federativos de la época difícilmente hubieran podido mostrarse más espesos. Tras la creación de la Federación de Fútbol Marroquí, con sede en Rabat (la del Marruecos independiente, se entiende), Ceuta y Melilla quedaban en el limbo. Nadie parecía haber tenido en cuenta que esas plazas seguirían siendo españolas y sus equipos continuaban encuadrados en el Campeonato Español. Compitieron en sus respectivos categorías, es cierto, pero huérfanos de Federación territorial. Sólo en setiembre de 1959 habría de crearse la Federación Norteafricana de Fútbol, con presidencia en Ceuta y delegación en Melilla. Las cosas de palacio, ya se sabe, suelen ir muy despacio. Y más despacio aún anduvo la tantas veces demandada transformación federativa de la Delegación melillense. Sólo el 19 de octubre de 1999 pudo convertirse en Federación Melillense de Fútbol la antigua delegación.
Hoy, cuando Atlético de Ceuta y España de Algeciras, sobrevivientes del Protectorado, son entidades difuntas y olvidadas, cuando la actual Unión Deportiva Melilla nada tiene que ver en puridad con la U. D. Melilla y el Melilla C. F. que transitaron por la descolonización, la Federación de Fútbol Hispanomarroquí duerme sueños de alcanfor entre fotos en blanco y negro. Justo cuanto sucede con las historias que se diría no existieron nunca.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Los escudos de los equipos marroquíes del fútbol español en la época del protectorado




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lunes, 11 de abril de 2011

Atlético Tetuán...una historia única!



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La historia del Club Atlético de Tetuán, equipo que durante el Protectorado Español en Marruecos llegó a militar en Primera División, es sinónimo de un sueño inalcanzable, pero que se hace realidad. Logró cotas impensables para un equipo modesto, que en la temporada 1950/1951 vivió el ascenso a la máxima categoría del fútbol español. El club tetuaní llegó a codearse con los mejores conjuntos de nuestro país, y aunque su paso por la Primera División fue fugaz, supuso un acontecimiento histórico para el club, y sobre todo para su afición. La fundación oficial del Club Atlético de Tetuán se produjo el 12 de marzo de 1933, aunque sus raíces quizás hay que buscarlas algunos años antes. En 1918, fruto de la fusión de tres clubes –Hispano Marroquí, Tetuán C.F. y el Radio- se creaba el Athletic Club, equipo que desaparecía meses después. En 1933, y bajo la denominación de Athletic Club Tetuán nacía el añorado equipo rojiblanco. En pleno Protectorado Español, la relativa cercanía con Tetuán hizo que decenas de aficionados ceutíes, especialmente en sus años dorados, se hicieran incondicionales del Atlético Tetuán, acudiendo con frecuencia a sus partidos.



Escudo del equipo 1950/1951

Versiones

Según recoge el libro ‘Tetuán y su Atlético’ publicado por Julio Parres Aragonés, existen dos versiones sobre su fundación. Una en la que se le atribuye a un sargento llamado Lorite, quien junto al técnico José Calderón, y otras personas que conformaron la primera Junta Directiva, constituyeron el club, aprovechando la presencia de futbolistas entre los soldados de reemplazo destinados en Tetuán. La segunda de las versiones apunta como fundador del club al teniente Fernando Fuertes de Villavicencio, quien había jugado en el Atlético de Madrid. La conclusión a la que llega Julio Parres es que ambas versiones sean ciertas, y que Fernando Fuertes de Villavicencio fundara el club, y le encargara al sargento Lorite la confección del equipo. La primera directiva estuvo compuesta por Eduardo Lomo (presidente); Fernando Fuertes de Villavicencio (vicepresidente); Manuel Requena (secretario), Luís Lomo (tesorero); Miguel Blanco (administración); y los vocales: Jesús Rodríguez, Claudio Sánchez, Ramón Pascual y José Bacigalupe. El equipo estaba dirigido desde el banquillo por José Calderón. Jugaba sus partidos en el estadio de Tetuán –llamado también Varela, y actualmente Saniat R'mel-. En cuanto a la elección de la equipación, quizás pudo influir el pasado colchonero de Fernando fuertes de Villavicencio, puesto que el Atlético Tetuán lucía camiseta y medias rojiblancas, y pantalón azul. Sin embargo su escudo era muy parecido al del Athletic Club de Bilbao.



Primer partido oficial

Aunque anteriormente había disputado varios partidos amistosos, el primer encuentro oficial del Atlético Tetuán se registró en octubre de 1934, coincidiendo con el inicio de la Copa de S.A. el Jalifa, competición en la que además del club rojiblanco se inscribieron once conjuntos: C.D. Magreb, Unión Larache, Melilla F.C., Melillense, Deportivo Español, Ceuta Sport, Español F.C., Larache F.C. y Sociedad Hípica. Cuatro de ellos se retiraron antes de comenzar la temporada, y la U.D. Larache, lo hizo ya iniciado el campeonato. En su primer partido oficial el Atlético Tetuán se enfrentó al África S.C., equipo al que se impuso a domicilio por un gol a tres. Una semana después en su debut en casa, los rojiblancos perdieron por uno a dos frente al Larache F.C.
El Atlético Tetuán finalizó la temporada 1934/1935 en cuarta posición.
Mejor le fueron las cosas en su segunda temporada (1935/1936), ya que el conjunto tetuaní lograba su primer título al proclamarse campeón del norte de  Marruecos. Seis clubes tomaron parte en una competición que finalizó con el Atlético Tetuán en lo más alto de la tabla clasificatoria, pese a obtener los mismos puntos –once- que el Español F.C. El goal-average favoreció al club rojiblanco que tuvo que esperar hasta la última jornada para alzarse con el título. En ese último partido de liga, el Atlético Tetuán empataba a un tanto en el feudo del Melilla. El equipo tetuaní presentaba el siguiente once inicial: Guash; Fernández, Otilio; Rojas, Cuenca, Andrés Mateo; Maquinay, Granados, Paco Mateo, Trinchart y Puente.
El título de campeón del norte de Marruecos daba la opción de participar en la Copa de España. El Atlético Tetuán superó en la primera eliminatoria a la S.D. Tenerife, al vencer en el partido de ida por dos goles a uno, e imponerse por cero a uno en el choque de vuelta. Este encuentro se disputó en Ceuta, al decidirlo así el conjunto canario. En la siguiente eliminatoria el cuadro rojiblanco se midió al Málaga, equipo al que no pudo superar al haber empatado a dos tantos en el primer partido disputado en Tetuán, y caer derrotado por tres goles a cero en tierras malagueñas.
En abril de 1935, el Atlético Tetuán sumó, aunque no era oficial, un segundo trofeo a sus vitrinas, al conseguir ante el Español F.C. la denominada ‘Gran Copa’, trofeo que se disputaron en el año 1928 el Real Madrid y el Atlético de Madrid en un torneo organizado por la ciudad de Tetuán con motivo de la visita de Alfonso XIII. El duelo acabó en empate, y la copa se quedó en el municipio tetuaní, que años más tarde lo puso en juego entre el Atlético Tetuán y el Español. Ganó el conjunto roijiblanco consiguiendo la ‘Gran Copa’ ante su rival liguero con quien meses antes había mantenido una intensa lucha por el título de campeón.


Posible ascenso

La Guerra Civil motivó la paralización de la competición. Finalizada la contienda se reanudó el campeonato, registrándose el regreso del Atlético Tetuán a principios de 1940. El club, por motivos obvios, sufrió una importante reestructuración, especialmente en lo que a plantilla se refiere, ya que algunos de los jugadores más importantes del plantel no pudieron ser recuperados. En este año 1940 se crea la Federación del Norte de África que se integra en la Federación Española de Fútbol, organismo que ofreció al Atlético Tetuán la posibilidad de participar en la Segunda División Española. El club rojiblanco declinó la invitación, y optó por disputar el Campeonato Hispano-Marroquí, competición que ante el escaso número de equipos, fue dividida en dos fases. En la primera, tomaron parte cinco conjuntos, finalizando el Atlético en la tercera posición sumando diez puntos y dos positivos –el Tánger fue el líder con doce puntos y cuatro positivos-. En la segunda parte de la competición, se redujo a cuatro el número de participantes. El Atlético Tetuán obtuvo el farolillo rojo al sumar tan sólo dos puntos.
El 18 de junio de 1940 el FC Barcelona visitó el estadio Varela para disputar un partido amistoso frente al Atlético Tetuán. El mismo finalizó con un resultado contundente: 1-8. Por el equipo azulgrana jugaron: Nogués; Ceballos, Anguera; Raich, Rosalench, Calvet; Sospedra, Gracia, Vergara, Escaich y Bravo. El Atlético puso en liza la siguiente alineación: Bautista, Abdelah, Pedrito; Granada, Mustafa, Imbers; Copado, García, Bernal, Lara y Casita.
En la temporada 1941/1942 el Atlético Tetuán se alzó con el primer puesto en el Campeonato marroquí, logrando la clasificación junto al África Ceutí, que acabó en la segunda posición, para la disputa de la fase de ascenso a Segunda División. El Atlético que fue encuadrado junto al Xerez, Onuba, Cádiz, Ceuta y Badajoz finalizó la fase en penúltima posición, logrando el ascenso de categoría el Ceuta Sport y el Xerez.



Categoría nacional

En la temporada 1942/1943 el fútbol español sufrió una reestructuración creándose la Tercera División, último escalafón dentro de las categorías nacionales. El Atlético Tetuán afrontó el Campeonato de Marruecos con la intención de dar el salto de categoría, objetivo que consiguió después de acabar líder en la dos fases que componían la competición liguera. Sus dos primeros puestos le valieron para lograr, por primera vez en su historia, un hueco en categoría nacional. Durante la misma temporada, y ya con el ascenso a Tercera División conseguido, disputó la promoción de ascenso a Segunda División. El conjunto tetuaní, con doce puntos, rozó el ascenso, ya que obtuvo los mismos puntos que el segundo clasificado, el Murcia, y a uno del Málaga, que junto al cuadro murciano obtuvo el ascenso.
En la temporada 1943/1944, el Atlético Tetuán debutaba en categoría nacional –Tercera División- quedando encuadrado junto al Hércules de Cádiz, Málaga, Coria, Algeciras, Linares, Onuba, Córdoba, Balompédica Linense y Olímpica Jiennense. Finalizó la competición en quinta posición. Una temporada más tarde -1944/1945- consumó su descenso a Regional, después de acabar como colista en el campeonato liguero y caer derrotado en la promoción por eludir el descenso ante el Larache. Pero no tardó mucho tiempo en regresar a Tercera División, puesto que en la siguiente temporada superó al Cádiz en la promoción de ascenso.



A la tercera, la vencida

Después de tres temporadas en Tercera División, el Atlético Tetuán lograba en la temporada 1948/1949 un histórico ascenso a Segunda División, comenzando esa temporada su época dorada que viviría su esplendor con el ascenso años más tarde a Primera División. El club estaba presidido por Julio Parres López. Por aquel entonces la Segunda División estaba formada por dieciséis equipos: Albacete, Alcoyano, Balompédica Linense, Cartagena, Castellón, Córdoba, Elche, Granada, Hércules, Levante, Mallorca, Mestalla. Murcia, Plus Ultra y Salamanca. El conjunto rojiblanco debutó en casa ante la Balompédica Linense. Debut inmejorable puesto que el Atlético se impuso por dos goles a cero gracias a los tantos marcados por Pepín y Solano. El once inicial fue el siguiente: Pachón; Larosi, Humanes, Cabello; Ramoní, Sevilla; Antoñito, Solano, Bozambo, Pepín y Mancheño. Pese a ser un equipo recién ascendido, la plantilla dirigida por Santiago Núñez realizó una más que digna temporada, finalizando la competición en el quinto puesto con treinta y cuatro puntos y cuatro positivos.
La temporada 1950/1951 fue una temporada inolvidable para los aficionados del Atlético Tetuán, que vieron como aquel equipo modesto iba escribiendo con letras de oro su propia historia, al lograr el ascenso a Primera División. Aquella temporada el Atlético Tetuán se proclamó campeón, consiguiendo el ascenso una jornada antes del final y superando al segundo clasificado, el Salamanca, en tres puntos. Los rojiblancos sumaron treinta y cinco puntos y siete positivos. El primer puesto no sólo tenía como recompensa el ascenso a la máxima categoría, sino también la participación en la Copa de España, quedando emparejado con el F.C. Barcelona. En el partido de ida disputado en el estadio Varela el cuadro catalán venció por un gol a tres, dejando muy cuesta arriba la eliminatoria. En este partido debutó el jugador Chicha, uno de los mejores futbolistas en la historia del club. En la vuelta, en el estadio ‘Les Corts’, los azulgranas vencían claramente por cuatro goles a uno.

Primera División

El ascenso a Primera División suponía una auténtica hazaña para aquel equipo modesto fundado unos años antes, y que en la temporada 1951/1952 vivía un sueño que en sus inicios era totalmente inalcanzable: jugar en la máxima categoría del fútbol español.
La plantilla de aquel histórico Atlético de Tetuán, según recoge en su libro Julio Parres Aragonés, estaba formada por: Hurtado, Pachón, Castillo, humanes, Seisdedos, Alarcón, Jaco, Solano, Martí-Gimeno, Sevilla, Vivet, Patricio, Manolín, Moreno, Chicha, Julián y Antoñito. Junto al club tetuaní aquella temporada militaban en Primera División los siguientes clubes: FC Barcelona, Athletic de Bilbao, Real Madrid, Atlético de Madrid, Sevilla FC, Valencia CF, Real Sociedad, Real Valladolid, Celta de Vigo, R.C..D. Coruña, Real Gijón, Real Santander, Real Zaragoza, U.D. Las Palmas, R.C.D. Español.
El Atlético Tetuán debutó el 9 de septiembre de 1951 frente al Zaragoza. Partido histórico que se saldó con derrota por cero a uno. El once inicial fue el siguiente: Pachón; Castillo, Humanes, Julián; Solano, Martí-Gimeno; Antoñito, Manolín, Moreno y Chicha. En su primer desplazamiento se enfrentó en Chamartín al Real Madrid, que vencía por cuatro goles a dos. Patricio tuvo el honor de marcar el primer tanto en la máxima categoría. La primera victoria no tardó en llegar, puesto que en la tercera jornada el Atlético doblegaba en casa al Celta por dos goles a uno. Pese a lo que significaba jugar en la élite del fútbol español, la temporada no fue fácil para el Atlético que acababa la competición como colista con diecinueve puntos y once negativos, consumándose el descenso a Segunda División. Julián y Chicha fueron los máximos goleadores del equipo con doce y once tantos, respectivamente.
Durante las siguientes temporadas y hasta el final de su historia –temporada 1955/1956- el Atlético Tetuán militó en Segunda División. Su último partido oficial lo disputó en tierras sevillanas ante el Betis, al que venció por un gol a cuatro. La fusión entre el Atlético de Tetuán y la S.D. Ceuta el 10 de julio de 1956 supuso la desaparición de ambos equipos, y el nacimiento del Atlético de Ceuta.

Entre los jugadores más importantes que a lo largo de su historia defendieron la camiseta rojiblanca destacan, entre otros: Andrés Mateo, Iriondo, Ramoní, Lesmes y Matito –todos ellos llegaron a ser internacionales-, Chicha, Pachón, Martí-Gimeno o Juanele. Actualmente, el Atlético Tetuán figura en la clasificación oficial de la Liga Española en la penúltima posición con diecinueve puntos, por encima de la Cultural, que cuenta con catorce.
Su paso por Primera División fue efímero, pero en el recuerdo de muchos aficionados quedan los trayectos en tren o autobús para disfrutar de aquellas gloriosas tardes de fútbol protagonizadas por club, cuya historia es irrepetible.




Resultados y clasificacion en la única temporada que jugó en primera divisón :

1951/1952

1ª Division 1951/52


1ª Division 1951/52



Resultados y clasificacion en las temporadas de la segunda división :

1949/1950

2ª Division 1949/50 Gr.2



2ª Division 1949/50 Gr.2



1950/1951

2ª Division 1950/51 Gr.2


2ª Division 1950/51 Gr.2



1952/1953

2ª Division 1952/53 Gr.2



2ª Division 1952/53 Gr.2


1953/1954

2ª Division 1953/54 Gr.2

2ª Division 1953/54 Gr.2


1954/1955

2ª Division 1954/55 Gr.2


2ª Division 1954/55 Gr.2


1955/1956

2ª Division 1955/56 Gr.2

2ª Division 1955/56 Gr.2



Clasificacion Histórica en primera división (58) :


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Clasificación histórica en segunda división (74) :


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Fuente del  texto : ceutareportajes.blogspot.com
Fuente de las Estadísticas :  www.futbolinspain.com