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sábado, 11 de junio de 2011

Flash Back: México ’86: Marruecos sorprendía 3-1 a Portugal y avanzaba a Octavos

En el Estadio Tres de Marzo los africanos se convertían en el primer equipo de ese continente en alcanzar la siguiente ronda en un Mundial



Una de las sorpresas de la Copa parece convertirse en realidad con el paso de los días. Marruecos cumple en México 1986 y ahora logró su primer triunfo del certamen al pasar por encima (1-3) de Portugal. Sin duda, una victoria histórica, pues es la primera selección africana en avanzar a la segunda ronda de un Mundial.
En su última batalla de la primera ronda, Marruecos no se guardó nada y salió a buscar los dos puntos para alcanzar los Octavos de Final.
Los africanos jugaron con tranquilidad. Prueba de ello fue el gol de Khairi al minuto 19, que iniciaba con los instantes más trepidantes del duelo, que en el 27’ vivió el nuevo tanto del mismo jugador.
Marruecos no dudó ni por un segundo. Siempre dominó y parecía acercarse más al tercero de la tarde, mismo que logró Krimau al 62’ para sentenciar el duelo, ya adornado al final con el tanto de Diamantino al 79’.

lunes, 14 de marzo de 2011

Ezaki, arena del desierto


Ezaki, en su etapa como guardameta del Mallorca.

Ezaki, en su etapa como guardameta del Mallorca.  
La cadena árabe de televisión, Al Jazeera, que transmite partidos de la Liga española y que en el Sevilla-Mallorca de esta temporada tuvo como comentarista a Paco Buyo, ha elaborado estos días un reportaje sobre la figura del mítico guardameta marroquí Ezaki Badou, figura del Mundial 86 en México, a raíz del cual saltó al fútbol europeo y recaló en la Isla tras arduas gestiones con los directivos del WAC de Casablanca y el propio gobierno alauita en las que participó activamente el abogado José María Lafuente Balle.
Creo que uno de los invitados al programa ha sido Enrique Magdaleno, otro futbolista no menos famoso y trascendente en la historia mallorquinista, el cual se llevó una buena sorpresa al acceder a la habitación que ambos compartían en el hotel Ciudad de Pamplona en la víspera del partido inaugural de la temporada a disputar en El Sadar. Contaba el propio ´Tronquito´ que al salir del cuarto de baño se encontró a su compañero de rodillas sobre una alfombra rezando en dirección a La Meca lo cual le pilló completamente desprevenido pese a reconocer y respetar las convicciones religiosas de cualquier persona.
Ezaki defendió la portería del Mallorca durante seis temporadas, aunque en la 1991-92, la última, no llegó a jugar más de cinco partidos, siendo sustituido por el rumano Bogdan Stelea. Tuvo sus más y sus menos con Llorenç Serra Ferrer, quien no le autorizaba a tratarse en su país una lesión de rodilla que le mantuvo de baja durante un largo período. El portero prefería tratarse con médicos marroquíes que, según decía, le aplicaban tratamientos especiales con arenas del desierto. Aquel episodio tensó las relaciones entre el técnico y el presidente, Miquel Contestí, quien defendía la tesis del portero con el cual había trabado amistad personal y al que invitaba frecuentemente a jornadas de pesca o reuniones interfamiliares en torno a una buena mesa.
Ezaki tuvo muy buenas actuaciones, como correspondía a su categoría y fue pretendido por varios equipos españoles y continentales, pero se adaptó al estilo de vida de la Isla. Su peor momento fue el de la promoción de la campaña 1987-88 para evitar el descenso a Segunda. Un fatal error a la salida de un saque de esquina propició una derrota mínima en el Carlos Tartiere, contra el Real Oviedo, que conservaría la ventaja en el partido de vuelta y relevaría así a los bermellones en la división de honor.
En el polo opuesto tuvo a gala ser el primer portero capaz de pararle un penalti a Koeman, el defensa central del Barcelona, infalible lanzador de faltas con una de las cuales hizo campeón de Europa al equipo entrenado por Cruyff en la final contra la Sampdoria. El holandés jamás había errado desde el punto fatídico, pero el marroquí intuyó la dirección de la pelota y salvó un punto para el Mallorca, que empató a uno en el Nou Camp tras encajar un tanto obra de Amor y empatar García Cortés. Fue en la vigésimo cuarta jornada de la Liga 1989-90.
Badou fue anfitrión de una amplia expedición del equipo que viajó a Casablanca en 1987 para disputar un amistoso ante el WAC y en la que compañeros, aficionados y periodistas pudieron comprobar la inmensa estima y popularidad de la que goza en su país, muy por encima de la de otros compatriotas suyos, como Hassan Fadil o Hassan Nadir, que también vistieron la elástica rojilla.
Ha sido seleccionador marroquí, ha entrenado a varios equipos en su tierra y fue el primer futbolista africano en pisar Mallorca.

¿Sabías que Ezaki Badou paró el primer penalty fallado por Koeman en España?



En la jornada 24 de 1990, el RCD Mallorca visitó el Camp Nou para batirse en duelo con el todo poderoso Barcelona de Johan Cruyff. Finalmente se logró un valioso empate (1-1) y en ese mismo partido,  el portero marroquí Ezaki Badou hizo historia en el fútbol español con el equipo mallorquín tras pararle a Ronald Koeman el primer penalty no transformado por el holandés en la Liga española.
Tras finalizar el encuentro, los periodistas preguntaron por la acción del penalty parado por Ezaki Badou a Serra Ferrer, el cual contestó diciendo que “siempre piensas que es una situación muy difícil puesto que el que lo lanza tiene más posibilidades de marcar que el portero de detenerlo. Pero ha habido suerte, Ezaki ha adivinado la intención al jugador azulgrana y, bueno, alguna vez tenía que fallar Koeman, ¿no?”.
Por otra parte, Johan Cruyff manifestaba que tuvieron “demasiados problemas porque tuvimos la posibilidad de marcharnos en el marcador y Koeman, que hasta ahora no había fallado, erró su lanzamiento y, encima, poco después el Mallorca nos empató también de penalty”.
Comentar que, los goles que se realizaron fueron materializados por Guillermo Amor y García Cortés, del Barcelona y Mallorca respectivamente.



Leones de ayer y de hoy: Ezaki Badou


Con la excelente campaña que está llevando a cabo Dudu Aouate, me ha dado por recordar al que, al menos para mi, fue el primer gran portero del Mallorca (los más mayores muy probablemente me contradigan, sabiendo incluso que Ramallets estuvo jugando en la isla, pero bueno). Antes del israelí, de Leo Franco o de Carlos Roa (probablemente el mejor de todos) un marroquí estuvo guardando la portería bermellona de forma impecable durante seis temporadas: Ezaki Badou, conocido en la isla como Zaki.
Nacido en Sidi Kacem, Marruecos, en 1959, se formó en el Wydad Casablanca, donde estuvo hasta el verano del 86, verano en el que se dio a conocer gracias al gran Mundial realizado por Marruecos en México. Fueron varios los equipos europeos que se interesaron por el guardameta, y mejores que el Mallorca, pero el marroquí prefirió venir a la isla, y la verdad es que las cosas no le fueron mal.
El Mallorca acababa de ascender a Primera División de la mano de Serra Ferrer en el banquillo, y después de reforzarse adecuadamente, con las llegadas de Trobiani y Belza además de Zaki o el regreso de Paco Bonet, logró ser sexto en la liga del Play Off, aunque no pudo clasificarrse para la UEFA. Lo más destacado de esa temporada fue la llegada al primer equipo de un jovencísimo Miquel Àngel Nadal, el tremendo registro goleador de Magdaleno con 19 goles, y las grandes, grandísimas actuaciones de Ezaki Badou, puntal para la gran temporada bermellona. Ese mismo curso Zaki recibió el premio de mejor jugador africano del año (1986) así como el de mejor jugador extranjero de la Liga española.
Tras la gran temporada realizada, nada hacía presagiar que al año siguiente el equipo iba a descender. Pese a ello, Zaki, quien ya tenía un gran caché a nivel mundial, decidió permanecer en el equipo en Segunda División, lo que le acabó de confirmar como el ídolo de la afición mallorquinista. Por suerte, esa misma temporada se lograba el ascenso (con Zaki recibiendo el premio a mejor portero de la Liga), y en la 89-90 el Mallorca estaba de nuevo en Primera.

A partir de aquí, tres temporadas consecutivas en la máxima categoría iban a suponer la mayor racha de continuidad en Primera del Mallorca (lo que da más valor al equipo actual, que lleva 14 temporadas seguidas). En la temporada del regreso, el club insular fue décimo, mucho más cerca de la UEFA que del descenso, y Zaki volvió a recibir el premio a mejor guardameta de la Liga.
Pero fue en la siguiente cuando más cerca se estuvo de la gloria. En Liga sólo pudo ser 15º, coqueteando incluso con el descenso. Pero en la Copa del Rey se plantó en la final después de eliminar a equipos como el Valencia, el Oviedo o el Sporting. Allí esperaba el Atlético de Madrid de los Abel, Solozábal, Donato, Schuster o Futre, un gran proyecto colchonero que no vivió mejores días por los continuos vaivenes directivos. Pese a que el Mallorca plantó cara en todo momento, la victoria cayó del lado Atlético gracias a un gol en la prórroga de Alfredo Santaelena. Ese año, además, “nuestro” portero volvió a recibir el premio a mejor portero de la Liga. Era el tercero consecutivo, y el último.
Paradójicamente, ese gol significó un fin de ciclo en el equipo bermellón. No sabemos si de haber ganado esa Copa y por lo tanto haber participado en Europa el destino del equipo hubiera sido distinto; lo que sí sabemos es que la temporada siguiente, la 91-92, fue la del declive. Empezó en verano con la marcha de Miquel Àngel Nadal al Barcelona y terminó con el descenso del club. Pero antes, a mitad de temporada, Ezaki Badou abandonó el club por la puerta de atrás; no se sabe a ciencia cierta qué es lo que ocurrió, aunque Serra Ferrer, su entrenador entonces, lo relata de la siguiente manera:
“Para mí era una pieza fundamental del equipo, pero él se sentía mal cuando pasaba periodos de tiempo relativamente largos fuera de Marruecos. Antes de jugar en Tenerife me pidió permiso para marcharse, le dije que no porque al miércoles siguiente teníamos partido de Copa, y ésta es una competición que yo valoro mucho. Además, nosotros éramos los vigentes subcampeones, y lo que pretendía Zaki me parecía una falta de respeto para sus compañeros. Jugamos el partido, ganamos 0-1 y pese a que le volví a negar el permiso, se marchó por su cuenta. Lógicamente le dije que me parecía que su actitud era poco profesional, y a partir de ahí nuestra relación se enfrió, porque por bien del equipo y del vestuario yo no di mi brazo a torcer”.
Tras el descenso del equipo, Zaki, al igual que muchos otros compañeros, abandonaron la isla. El marroquí regresó a su país, al Rabat, donde sólo jugó una temporada más, puesto que al año siguiente se hizo entrenador de ese mismo equipo. Ahí comenzó una interesante trayectoria en los banquillos, pasando por varios equipos marroquís e incluso en la selección absoluta, entre 2002 y 2005, donde acabó siendo cesado después de no lograr  clasificarse para el Mundial de 2006, pese a haber disputado la final de la Copa de África en 2004.

Muy querido en la isla de Mallorca

Ezaki Badou no consiguió ningún título importante (a las puertas estuvo de la Copa, lo que hubiera sido un colofón perfecto), pero su palmarés individual fue más que excelente. Vencedor en tres ocasiones del trofeo a mejor guardameta de la liga (88/89, 89/90 y 90/91), mejor jugador extranjero de la Liga (86/87), mejor jugador de África (1986) y elegido también mejor portero de África del siglo XX (elección de la CAF). Además, tuvo el honor de ser el primer guardameta que detuvo un penalti nada menos que a Ronald Koeman, todo un especialista.
Pese a que ya hace casi 20 años que se marchó, Zaki continúa siendo una persona muy querida en la isla. No hay aficionado bermellón que no se deshaga en elogios hacia el marroquí, que otorgó por primera vez la sensación de tener una estrella mundial en nuestro equipo, además de una persona muy carismática, capaz de permanecer en el equipo en su descenso a segunda pese a contar con ofertas mucho más interesantes.
Por eso, el amor es recíproco, y siempre que se le ve por Son Moix (o Ono, o Iberostar, da igual), cosa relativamente frecuente, es correspondido con alabanzas y vítores desde las gradas. El marroquí ya ha confesado que su sueño es entrenar algún día al Mallorca. Quién sabe; más cariño que muchos seguro que le pondrá.